Cómo mejorar la puntería
Apuntar mejor depende de tres cosas, en este orden: una configuración que no cambia de un día a otro, una buena colocación de la mira que te deja menos que corregir y un calentamiento corto de los tres movimientos que usa cualquier shooter: flicks, cambio de objetivo y tracking. Ajusta la configuración una vez y calienta diez minutos cada vez que juegues.
Empezar el calentamiento en el aim trainer
Primero, ajusta tu configuración
- Elige una sensibilidad y no la cambies. Tu mano aprende cuánto moverse para cada giro, y cada cambio hace que ese aprendizaje empiece de nuevo. Elige unos DPI (los mejores DPI para jugar) y luego cambia la sensibilidad del juego solo en pasos pequeños, dando a cada cambio unos días.
- Desactiva la aceleración del ratón. Con ella activada, la misma distancia gira más la vista cuando mueves más rápido, así que un flick nunca cae dos veces en el mismo sitio (cómo desactivarla o compruébala).
- Asegúrate de que tu alfombrilla es lo bastante ancha. Si el ratón choca con el borde a mitad de un giro, tienes que levantarlo y pierdes la mira (el ancho que necesitas).
- Sujeta el ratón sin apretar. Un agarre tenso vuelve bruscas las pequeñas correcciones (tipos de agarre comparados).
- Comprueba que la imagen va al ritmo. Un monitor que se ha quedado en 60 Hz cuando da para más, o un ratón con retraso, hacen que apuntar se sienta tardío (test de frecuencia de actualización, input lag).
Colocación de la mira
La colocación de la mira (crosshair placement) consiste en tener la mira donde aparecerá la cabeza de un rival antes de verlo: a la altura de la cabeza, en el borde de la esquina, la puerta o la cobertura por la que saldría. Gran parte de apuntar bien no es mover el ratón más rápido, sino tener menos distancia que recorrer. Al caminar, mantén la mira a la altura de la cabeza, siguiendo el suelo al subir y bajar escaleras y rampas, y deslízala por cada borde mientras lo revisas, un ángulo cada vez.
Dónde apuntar también depende del arma: la que acierta en el instante del disparo pide la mira sobre el objetivo; la que dispara un proyectil, por delante (hitscan vs proyectil).
Un calentamiento de diez minutos
Hazlo antes de jugar, siempre con el mismo tamaño de objetivo y la misma duración, para que tus partidas se puedan comparar. El aim trainer funciona en tu navegador con el puntero del escritorio, no con la sensibilidad de tu juego: calienta la mano y la vista, y los dos últimos minutos en tu propio juego los ajustan a su sensibilidad.
- Minutos 0 a 2, precisión: objetivos fijos a un ritmo tranquilo. Intenta no fallar ninguno.
- Minutos 2 a 4, flicks: el ejercicio de flicks, en el que cada objetivo nuevo aparece a la misma distancia del anterior en otra dirección.
- Minutos 4 a 6, cambio de objetivo: el ejercicio de cambio de objetivo. Frena justo antes y corrige en lugar de pasarte (cómo cambiar de objetivo).
- Minutos 6 a 8, tracking: el ejercicio de tracking. Sigue el objetivo en movimiento con un movimiento suave y constante.
- Minutos 8 a 10, en tu juego: su campo de práctica o una partida de calentamiento, con tu sensibilidad real, manteniendo la colocación de la mira mientras te mueves.
Primero precisión, luego velocidad
La velocidad que no controlas se convierte en fallos. Juega las primeras partidas de cada ejercicio lo bastante despacio como para acertar casi todo, luego acelera hasta que los fallos empiecen a subir y quédate justo por debajo de ese ritmo. Si tu precisión se desmorona, vuelve a ir más despacio en lugar de forzar.
Mide tu progreso por semanas
Una sola partida dice poco: un buen día y uno malo pueden separarse más que un mes de práctica. El aim trainer guarda tus partidas en este navegador, así que compara semana a semana tu media en el mismo ejercicio, con el mismo tamaño de objetivo y la misma duración. Si sube mientras tus fallos siguen bajos, la práctica funciona.
Para tener una puntuación que puedas comparar semana a semana, haz el test de puntería: el mismo recorrido de objetivos, del mismo tamaño y durante los mismos 30 segundos en cada partida.
Hábitos que frenan tu puntería
- Cambiar la sensibilidad después de cada mala partida.
- Jugar siempre a toda velocidad.
- Caminar con la mira en el suelo y luego hacer un flick hacia la cabeza.
- Calentar tanto tiempo que la mano ya está cansada antes de la primera partida.
- Apretar más el ratón cuando un enfrentamiento va mal.
¿Cambias de juego? Iguala la distancia del ratón para un giro completo como se explica en la página de la calculadora de eDPI, para que tu práctica te sirva.